Elecciones de medio término · Economía y política · 18 de octubre de 2026
Votantes estadounidenses frente a un centro electoral.
Los votantes hispanos fueron decisivos para que Donald Trump recuperara la Casa Blanca en 2024. Dos años después, la gasolina, el alquiler, los alimentos y el empleo están poniendo a prueba aquella alianza. La aprobación del presidente cayó incluso entre quienes lo eligieron, pero la batalla por su voto sigue abierta: unos reconsideran al Partido Republicano, otros siguen con él y muchos todavía no han decidido qué harán el 3 de noviembre.
La encuesta más reciente de Pew muestra desgaste de Trump entre sus antiguos votantes latinos; Associated Press encontró frustración económica en distritos competitivos de Arizona, Colorado y Texas.
La fotografía política de 2026 tiene una contradicción que preocupa a republicanos y demócratas. Trump conquistó el 48% del voto latino en las presidenciales de 2024, según el análisis de votantes validados de Pew Research Center. Aún conserva respaldos importantes entre esos electores, pero la confianza en su gestión ha disminuido significativamente.
El 16 de octubre, Pew publicó una investigación entre votantes registrados que permite medir la magnitud del cambio. El 18 de octubre, Associated Press documentó el malestar en comunidades de varios estados donde un puñado de votos puede decidir quién controlará la Cámara de Representantes. En los testimonios aparecen preocupaciones distintas, pero un tema se repite: la economía doméstica.
De 2024 a 2026: qué cambió en el voto latino
El crecimiento de Trump entre votantes hispanos no empezó de la nada. Pew estima que obtuvo 28% de sus votos en 2016, 36% en 2020 y 48% en 2024. Su avance fue uno de los acontecimientos electorales más importantes de la última década: demostró que una parte considerable de la población latina estaba dispuesta a votar por un candidato republicano incluso cuando colocaba la inmigración en el centro de su discurso.
El avance electoral de Trump entre los hispanos
Porcentaje del voto latino en elecciones presidenciales. Son resultados de votantes validados, no encuestas de intención de voto.
Fuente: análisis de Pew Research Center sobre elecciones presidenciales de 2016, 2020 y 2024.
Dos años después, esa apertura al voto republicano no ha desaparecido. Entre los latinos que apoyaron a Trump en 2024, el 57% todavía aprueba su gestión. Pero al comienzo de su segundo mandato la cifra era de 93%. Una caída de 36 puntos entre quienes contribuyeron a devolverlo al poder es una advertencia política muy distinta a una simple mala semana de encuestas.

La lealtad de sus votantes latinos se debilita
Aprobación de Donald Trump entre los hispanos que efectivamente votaron por él en 2024.
Pew Research Center, encuesta del 28 de septiembre al 4 de octubre de 2026.
La factura de la gasolina, el supermercado y la vivienda
El argumento político más poderoso de Trump en 2024 fue que recuperaría una economía fuerte y frenaría el costo de vida. Hoy se enfrenta a votantes que comparan esa promesa con el recibo del supermercado, los pagos de su automóvil y el precio de la energía. Para muchas familias, un salario que sube lentamente pierde valor si la gasolina o el alquiler absorben una proporción creciente del presupuesto.
El nuevo estudio de Pew sitúa a la economía por encima de cualquier otro asunto electoral: 86% de los votantes latinos registrados la considera muy importante para elegir a sus representantes. Salud ocupa el segundo lugar, con 80%; educación llega a 75%; el futuro de la democracia, a 69%; e inmigración, a 64%.
¿Qué asuntos decidirán el voto latino?
Porcentaje de votantes latinos registrados que considera cada asunto «muy importante».
Fuente: Pew Research Center, octubre de 2026. Las respuestas no son excluyentes.
Cuando Pew pregunta por preocupaciones económicas específicas, los resultados también son contundentes. Gasolina y energía, junto con el costo de la vivienda, inquietan mucho al 80% de los votantes latinos cada una. Los precios de los alimentos y otros bienes preocupan al 78%; la salud, al 77%; y el desempleo, al 59%.

Las cinco presiones que pesan sobre los hogares
Votantes latinos que dicen estar «muy preocupados» por cada gasto o riesgo.
Fuente: Pew Research Center. Varias respuestas podían elegirse al mismo tiempo.
El cambio más brusco se produjo en los combustibles: el porcentaje de hispanos muy preocupados por gasolina y energía pasó de 48% en enero a 80% en la encuesta más reciente. Son 32 puntos de diferencia en apenas nueve meses. Esto ayuda a comprender por qué el tema aparece una y otra vez en conversaciones electorales desde Arizona hasta Texas.
Inflación real: qué registró el Gobierno en septiembre
Los números oficiales respaldan que existe presión sobre los consumidores, aunque no todos los precios aumentan al mismo ritmo. El Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en inglés) informó que el índice de precios al consumidor subió 3,7% durante los doce meses terminados en septiembre de 2026. Solo en septiembre avanzó 0,6% respecto de agosto.
Detrás del promedio nacional aparecen diferencias enormes. El índice de la gasolina subió 34,2% en comparación con septiembre de 2025 y el de la energía, 20,4%. En contraste, el índice de alimentos aumentó 2,5% y el componente de vivienda del indicador, 3,2%. Son tasas de variación de índices de precios, no el aumento exacto en la factura de cada familia.
Inflación anual: no todos los gastos suben igual
Variación de precios durante los 12 meses terminados en septiembre de 2026. Escala común de 0 a 35%.
Fuente: BLS, índice de precios al consumidor (CPI), septiembre de 2026.
La subida de precios no se vive igual en todos los hogares. Una familia que trabaja en transporte, hace repartos o depende de viajar grandes distancias puede sufrir especialmente el encarecimiento de los combustibles. Otra que vive en una gran ciudad puede sentir que el alquiler es su gasto decisivo. La encuesta refleja ambas experiencias, sin pretender que todos los hispanos tengan el mismo presupuesto.

El empleo importa: una economía que ya no entusiasma
El mercado laboral de septiembre tampoco ofreció un crecimiento acelerado. Según el BLS, el empleo no agrícola aumentó en 29.000 plazas durante el mes, mientras la tasa nacional de desempleo quedó en 4,2% y la de los trabajadores hispanos se situó en 4,7%. Son señales de un mercado laboral relativamente estable, pero más débil de lo que muchos hogares desearían al enfrentarse a cuentas más elevadas.
En las mediciones de opinión aparece un deterioro adicional: 59% de los latinos considera el desempleo una gran preocupación, frente a 47% en septiembre de 2025. Para un votante que teme perder horas de trabajo o que ha visto a su pareja buscar empleo durante meses, una tasa agregada puede transmitir menos tranquilidad de la que sugieren los discursos oficiales.

¿A dónde irán los antiguos votantes latinos de Trump?
El dato más útil para proyectar el comportamiento electoral no es la popularidad presidencial, sino la respuesta a una pregunta sobre el voto para la Cámara de Representantes. Entre los latinos que respaldaron a Trump en 2024, Pew registró que 65% hoy elegiría al candidato republicano de su distrito; 11% al demócrata; 14% a otra candidatura y 10% todavía no sabe.
Qué dicen que votarán los latinos que eligieron a Trump en 2024
Preferencia para la Cámara de Representantes en noviembre de 2026.
Fuente: Pew Research Center. Porcentajes de intención de voto dentro del grupo que votó por Trump en 2024, no de todos los hispanos.
Los republicanos aún conservan a la mayoría de ese grupo. Pero deben observar la proporción que no se compromete con su candidato y la posibilidad de que parte de sus antiguos votantes no acuda a las urnas. Para los demócratas el desafío es distinto: convertir la frustración económica en una alternativa convincente en vez de dar por hecho que todo votante decepcionado se ha unido a ellos.
En el conjunto de los votantes latinos registrados, Pew observa una ventaja demócrata de 51% frente a 24% para la candidatura republicana a la Cámara; 18% no sabe y 7% respalda otra opción. Las dos mediciones describen grupos diferentes, por eso no se deben intercambiar sus porcentajes.
Arizona, Colorado y Texas: los distritos donde puede cambiar el Congreso
Associated Press recorrió territorios donde la disputa no se resuelve con mensajes nacionales. En Arizona aparecen votantes como Chris Martinez, que ayudaron a impulsar a Trump y ahora se preguntan qué recibieron a cambio, especialmente por el precio de la energía y la economía familiar. Algunos estudian votar distinto y otros consideran abstenerse.
Los distritos son diferentes en composición y participación. El voto latino puede tener distintos efectos según cuántas personas estén registradas, quiénes votaron antes, el margen de la elección anterior y la capacidad de los candidatos para movilizar simpatizantes. Lo que las une es que una variación limitada en asistencia o preferencias podría alterar el resultado.
El contexto es crucial: la Cámara de Representantes se renueva en su totalidad cada dos años y el partido que consiga la mayoría podrá condicionar el presupuesto, supervisar a la Administración, discutir impuestos y negociar reformas de salud y migración. Por eso los mensajes nacionales terminan convirtiéndose en peleas locales.
El otro frente: deportaciones y temor en las comunidades
Aunque la economía domina la intención de voto, la política migratoria sigue influyendo. El 62% de los votantes latinos registrados dice que la Administración Trump está haciendo demasiado en materia de deportaciones, según Pew. Entre quienes prefieren candidatos republicanos, en cambio, una mayoría considera que el volumen es adecuado o insuficiente. Ese contraste demuestra la diversidad ideológica de la comunidad.
En familias donde hay ciudadanos, residentes permanentes, trabajadores con permisos y parientes indocumentados, una operación migratoria puede tener efectos personales incluso para quienes tienen derecho al voto. Pero el debate no se reduce a estar a favor o en contra de las deportaciones: también entra en juego el empleo, la seguridad y la percepción de que el Gobierno utiliza correctamente los recursos.
El problema de los demócratas: decepción no significa adhesión
Las elecciones suelen ofrecer dos caminos para un ciudadano insatisfecho: cambiar su voto o no participar. El segundo puede ser tan influyente como el primero. Cuando el voto en 2024 fue una mezcla de rechazo a la inflación, preferencia por seguridad fronteriza y simpatía personal con Trump, la frustración de 2026 podría traducirse en abstención sin producir entusiasmo por un candidato demócrata.
Esta es también la razón por la que el discurso económico debería dominar las campañas de ambos partidos. Una promesa vaga de prosperidad tendrá menos fuerza que una propuesta sobre precios, salarios, alquileres, combustible o acceso a atención médica. La elección no depende únicamente de cómo se interpreta la cifra nacional del producto interno bruto: depende de si el votante siente mejoras en su propio hogar.
Qué se decide el 3 de noviembre y cómo influye cada voto
Los estadounidenses elegirán el 3 de noviembre de 2026 los 435 escaños con derecho a voto de la Cámara de Representantes, aproximadamente un tercio del Senado y numerosos cargos estatales y locales. El control de la Cámara depende de carreras distritales, por lo que las encuestas nacionales no indican directamente quién ganará cada escaño.
Hay tres posibles movimientos decisivos: antiguos votantes republicanos que ahora optan por una candidatura demócrata, votantes que se mantienen con el Partido Republicano pero reducen su entusiasmo, y ciudadanos que no votaron en 2024 y ahora deciden participar. Los partidos necesitan estrategias distintas para cada grupo.

Antes de votar, los electores pueden revisar información oficial sobre su inscripción, los centros de votación y los plazos particulares de su estado. Clave Central ya publicó una guía y análisis sobre las elecciones de medio término y el voto latino por estados, que permite ampliar el contexto.
La decisión política que tomará el voto latino
El electorado hispano ayudó a que Trump regresara al poder, pero las mayorías no se heredan de una elección a otra. El estudio de Pew confirma una pérdida importante de aprobación, y los testimonios documentados por Associated Press muestran cómo los problemas cotidianos pueden debilitar la identificación con un partido sin borrar por completo las preferencias conservadoras.
El voto latino no es un bloque que responda de manera idéntica a cada discurso. La economía, la historia familiar, las experiencias migratorias y los candidatos específicos pesan de manera distinta de una comunidad a otra. La gran incógnita para noviembre no es solo si algunos latinos cambiarán de bando, sino cuántos acudirán a votar y con qué expectativas.
16 preguntas y respuestas sobre el voto latino en 2026
¿Los latinos que votaron por Trump en 2024 ya lo abandonaron?
No de manera general. En la encuesta de Pew, el 57% de sus votantes latinos de 2024 todavía aprueba su gestión. Sin embargo, ese indicador estaba en 93% al comenzar el segundo mandato, por lo que el desgaste es notable.
¿Cuál es la principal preocupación del electorado latino para noviembre de 2026?
La economía. El 86% de los votantes latinos registrados la considera muy importante al elegir a su representante al Congreso, según Pew Research Center.
¿Qué porcentaje de los latinos aprueba hoy a Trump?
El 24% de todos los votantes latinos registrados encuestados por Pew aprueba su gestión. Ese porcentaje es diferente del 57% medido solo entre quienes votaron por él en 2024.
¿Cuántos latinos respaldaron a Trump en las elecciones de 2024?
Pew Research Center calcula, mediante su análisis de votantes validados, que el 48% de los electores latinos votó por Trump en 2024, comparado con 36% en 2020 y 28% en 2016.
¿Cuántos antiguos votantes latinos de Trump apoyarían ahora a un republicano para la Cámara?
Pew encontró 65% entre sus votantes latinos de 2024. Otro 11% optaría por el demócrata de su distrito; 14% por otra candidatura y 10% no sabe.
¿Significa esto que los demócratas recuperarán el Congreso?
No existe una relación automática. La distribución de los votos por distrito, la participación, la movilización y las candidaturas locales determinarán el resultado. Los datos muestran una oportunidad electoral, no un desenlace asegurado.
¿Qué inquietud económica creció más?
La preocupación muy intensa por gasolina y energía pasó del 48% en enero al 80% en la encuesta más reciente de Pew, un salto de 32 puntos porcentuales.
¿Cómo estaba la inflación más reciente?
El índice de precios al consumidor de Estados Unidos aumentó 3.7% en los 12 meses terminados en septiembre de 2026, según el Buró de Estadísticas Laborales.
¿Cuánto aumentó la gasolina?
El índice de precios de la gasolina subió 34.2% en términos interanuales hasta septiembre de 2026 y 9.1% solo durante ese mes, según el Buró de Estadísticas Laborales.
¿Cuánto desempleo había entre los trabajadores hispanos?
La tasa de desempleo hispano fue 4.7% en septiembre de 2026, frente al 4.2% nacional, según datos oficiales del mercado laboral estadounidense.
¿La inmigración dejó de ser importante para los votantes latinos?
No. El 64% la considera muy importante para su voto y el 62% cree que la Administración está yendo demasiado lejos con las deportaciones. La economía, con 86%, encabeza la lista de prioridades.
¿Qué estados podrían sentir más estos cambios de voto?
Las contiendas competitivas en Arizona, Colorado y Texas tienen distritos donde cambios pequeños de participación o preferencia podrían alterar el resultado. No todos los estados tienen el mismo número de distritos competitivos.
¿Por qué importa que algunos votantes decidan quedarse en casa?
Porque los candidatos compiten por votos efectivos. Una persona que apoyó al partido gobernante en 2024 y ahora se abstiene puede reducir su total de votos, incluso sin votar por el rival.
¿Cuándo son las elecciones de medio término?
El martes 3 de noviembre de 2026. Se elige toda la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado, entre numerosos cargos estatales y locales.
¿La encuesta de Pew representa a todos los latinos que viven en Estados Unidos?
No: sus resultados electorales citados corresponden a votantes latinos registrados, es decir, ciudadanos habilitados para votar. Pew entrevistó a 774 votantes registrados latinos dentro de una muestra nacional de adultos.
¿Qué está en juego para las familias hispanas?
Las mayorías del Congreso condicionan la aprobación de presupuestos, impuestos, políticas de salud, supervisión del Gobierno y posibles reformas laborales y migratorias. La orientación de esas medidas repercute en costos e ingresos de los hogares.
Fuentes
- Associated Press, 18 de octubre de 2026: testimonio de votantes latinos y disputa por la Cámara.
- Pew Research Center, 16 de octubre de 2026: encuesta del electorado latino y metodología.
- Buró de Estadísticas Laborales: inflación de septiembre de 2026.
Créditos fotográficos: biblioteca documental de Clave Central; fotografía del surtidor de gasolina de Ck1media / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Las imágenes documentan el contexto y no representan entrevistas a los votantes citados.






